TSUNAMI
Galgando roca y piedra el mar
si esbate,
en la rigidez del mármoril blanco.
Salpica de espuma los árboles,
prójimas
del precipicio más profundo.
Los animales buscan un refugio
temporal,
huyendo de la intrepidez de las olas.
Se callaron las aves temerárias,
y zurze
el viento en las herbáceas rasteiras.
Y en la cima, en las llanuras verdes,
caballos
galopam, desenfreadamente.
En el mar Tsunamis agigantam las
aguas,
repletas de objetos perdidos.
Algunos navíos de grande porte,
luchan
contra estos gigantes, vorazes.
Intentando un puerto de abrigo,
yendo
por el camino directo de los faróis.
Está irascível el mar allá en bajo,
con galgos
de espuma devorando las playas.
Hay una abierta en el cielo y el azul
aparece,
con el sol por tras tímidamente.
En un repente, como vino se fue
la tempestad,
dejando todo a la vuelta en un caos.
Y al Salir de la cueva no reconocí
la floresta,
con troncos arrancados por la raíz.
Se calmaron las olas y el mar
se presenta
en su verde blandamente suave.
Jorge Humberto
15/02/11


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